La luna no crecía en el cielo ni las estrellas titilaban en su penumbra… todo era oscuridad

La hechicera miró al cielo. Un rayo de luna logró pasar a través de las ramas e iluminó su rostro. Antes de que el debilitado cuerpo cediera, sus labios esbozaron una sonrisa: Después de todo, la luz aún brillaba por encima de las sombras..

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